CoreWeave: La empresa que nació minando criptomonedas en una oficina de Manhattan... y hoy tiembla frente a Meta
Jul 03, 2026
Era el verano de 2017. Tres traders de materias primas —Michael Intrator, Brian Venturo y Brannin McBee— habían conectado decenas de tarjetas gráficas Nvidia a cada toma de corriente disponible en su oficina del piso 6, en el Distrito Financiero de Nueva York. El objetivo: minar Ethereum. El resultado: tanto calor que, con el aire acondicionado apagado un fin de semana, el CEO llegó a pensar que iban a incendiar el edificio.
Esa empresa se llamaba Atlantic Crypto. Hoy la conocemos como CoreWeave, y es una de las compañías más importantes detrás del auge de la inteligencia artificial en el mundo. Vale la pena entender bien qué hace, porque este domingo la vamos a analizar a fondo — y esta semana protagonizó una de las caídas más comentadas del mercado.
De la ruina cripto a las "picas y palas" de la IA
Cuando el mercado de criptomonedas colapsó en 2018, la mayoría de los mineros cerraron o vendieron sus equipos a pérdida. Los fundadores de CoreWeave hicieron lo contrario: compraron más tarjetas gráficas a precio de remate y se hicieron una pregunta que terminaría definiendo la empresa: ¿qué más se puede hacer con todo este poder de cómputo, además de minar criptomonedas?
La respuesta llegó en noviembre de 2022, cuando OpenAI lanzó ChatGPT y el mundo entero descubrió que entrenar modelos de inteligencia artificial requiere cantidades descomunales de las mismas tarjetas gráficas (GPUs) que CoreWeave llevaba años acumulando. De la noche a la mañana, una empresa que nadie conocía pasó a ser indispensable.
Así funciona el negocio, en términos simples: CoreWeave construye y opera centros de datos gigantescos, los llena de las GPUs más avanzadas de Nvidia, y les alquila ese poder de cómputo a empresas que necesitan entrenar o correr modelos de inteligencia artificial. Es, literalmente, el negocio de "picas y palas" de la fiebre del oro de la IA: no construye los modelos de IA, pero le vende la infraestructura a quienes sí lo hacen.
A diferencia de Amazon (AWS), Microsoft (Azure) o Google Cloud —que ofrecen de todo, desde correo electrónico corporativo hasta almacenamiento de archivos—, CoreWeave hace una sola cosa y la hace a máxima escala: cómputo especializado para IA. Esa especialización le permite exprimir cada GPU con más eficiencia que un proveedor generalista, y eso se traduce en mejor rendimiento por cada dólar que gasta un cliente.
Algunos datos que sorprenden
- Hoy opera más de 30 centros de datos en Estados Unidos y Europa, con cerca de 250,000 GPUs instaladas.
- Nvidia no solo le vende chips: invirtió directamente en CoreWeave y la trata como "socio elite", lo que le ha dado acceso prioritario a cada nueva generación de chips antes que la competencia (fue de las primeras en tener los H100, los H200, y en 2025 fue la primera empresa en ofrecer comercialmente los Blackwell Ultra de Nvidia).
- En 2023, cerró un financiamiento de $2,300 millones de dólares usando sus propias tarjetas gráficas como garantía — la primera vez en la historia que se usaba hardware de este tipo como colateral de una deuda. Es una forma de financiamiento creativa, pero también arriesgada: los chips pierden valor rápido cuando sale una generación nueva.
- En marzo de 2025, firmó un contrato con OpenAI por casi $12,000 millones de dólares a 5 años. Sam Altman, CEO de OpenAI, la describió como uno de sus socios de cómputo "más antiguos y más grandes".
- Ese mismo mes compró Weights & Biases, una plataforma de herramientas para desarrolladores de IA, por unos $1,700 millones — una señal de que no quiere ser solo el que renta las GPUs, sino construir una plataforma más completa alrededor de ellas.
- Salió a bolsa en marzo de 2025, en la que fue la mayor salida a bolsa relacionada con IA de ese año.
- En su primer trimestre de 2026 como empresa pública, sus ingresos crecieron 112% frente al año anterior, hasta $2,078 millones de dólares.
Sus clientes son, literalmente, quien es quien en la carrera de la inteligencia artificial: Microsoft, OpenAI, Meta, Mistral AI, IBM, entre otros.
Y entonces, esta semana, el guion dio un giro
El miércoles pasado, Bloomberg reveló que Meta —uno de los clientes más grandes de CoreWeave, con contratos que superan los $21,000 millones de dólares— está construyendo su propio negocio de nube de IA para vender su capacidad de cómputo sobrante a otras empresas.
El mensaje que recibió el mercado fue directo: el cliente se está por convertir en competidor.
La reacción no se hizo esperar:
- La acción de CoreWeave cayó 14% en un solo día.
- En la semana acumula una caída cercana al 15%.
- Se evaporaron cerca de 7,300 millones de dólares en valor de mercado.
- Nebius, otra empresa del mismo sector, cayó 17% el mismo día.
Y aquí está lo que hace esta historia tan interesante: dependiendo de cómo se mida, los contratos con Meta representan entre el 40% y casi el 80% del valor de mercado total de CoreWeave. Es, literalmente, la joya de la corona de sus contratos... y ahora es la mayor amenaza sobre la mesa.
¿Pánico exagerado, o el principio del fin del modelo?
Los analistas están profundamente divididos. Algunos, como Bernstein, hablan de una situación "problemática" para CoreWeave y mantienen una recomendación de venta. Otros, como Evercore ISI, insisten en que los contratos son a largo plazo y no cancelables, y que el mercado está sobrerreaccionando — mantienen un precio objetivo de $150, casi el doble del nivel actual.
Mientras tanto, CoreWeave sigue sentada sobre un respaldo de contratos por $99,400 millones de dólares para los próximos años... pero también carga con casi $25,000 millones de dólares en deuda y todavía no es rentable.
¿Estamos frente a una empresa que construyó su imperio sobre un modelo de negocio que los gigantes tecnológicos pueden replicar en cualquier momento? ¿O es una sobrerreacción del mercado que abre una oportunidad real de entrada?
Este domingo, en "¿Invertir o No Invertir? — Decídelo con Insights", vamos a meternos de lleno en los números reales de CoreWeave: de dónde viene cada dólar de sus ingresos, qué tan sólido es realmente ese respaldo de contratos, y si el riesgo de depender de un puñado de clientes gigantes justifica —o no— quedarse fuera de esta acción.
Te esperamos este domingo. Trae tus preguntas.