El día que la deuda de EE.UU. cruzó $40 trillones (y casi nadie lo notó)
Oct 03, 2026El 19 de agosto de 2026, mientras Wall Street celebraba el mejor mes de Nasdaq desde 2021, en Washington pasó casi en silencio un número con demasiados ceros para digerir de un vistazo: $40,012,700,535,679.
Cuarenta trillones de dólares de deuda. Por primera vez en la historia de Estados Unidos.
Nadie hizo sonar una campana. No hubo rueda de prensa. Pero ese mismo mes, a 3,000 kilómetros de distancia, en las montañas de Wyoming, el nuevo presidente de la Reserva Federal subió a un podio en Jackson Hole y dijo, básicamente, lo contrario de lo que todos esperaban escuchar.
Agosto de 2026 fue uno de esos meses en los que, si solo miras el índice bursátil, te pierdes toda la película.
Lo que de verdad pasó
La deuda no es un dato, es una tendencia que se acelera. Pasar de $30 trillones a $40 trillones le tomó a Estados Unidos apenas cuatro años — el ritmo de acumulación más rápido fuera de una guerra mundial o una pandemia. Para ponerlo en perspectiva: llegar al primer trillón de deuda le tomó al país 205 años, desde 1776 hasta 1981. El último trillón le tomó menos de un año.
La deuda, medida contra el tamaño de la economía, va camino a superar un récord de 1946. Ese año, recién terminada la Segunda Guerra Mundial, la deuda en manos del público llegó a 106% del PIB — el nivel más alto de la historia del país. Hoy estamos en 101%, y la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) proyecta que superaremos ese récord hacia 2030. La diferencia es que en 1946 el país acababa de ganar una guerra mundial. Hoy no hay guerra que lo explique — solo décadas de gastar más de lo que se recauda.
El mercado respondió con la jugada más antigua del mundo: comprar oro. Cuando el Tesoro anunció que iba a duplicar su recompra de deuda de largo plazo para bajar las tasas artificialmente, los inversionistas leyeron el mensaje entre líneas: Washington no va a resolver el déficit, va a diluirlo. Las mineras de oro tuvieron su mejor agosto desde que hay registros — antes de 1994. El oro subió casi 10% en un solo mes.
Y en medio de todo eso, Nvidia demostró que la fiesta de la inteligencia artificial sigue en pie. La empresa reportó ingresos de $96,221 millones en un trimestre — más del doble que hace un año — y dijo que su cartera de pedidos ya supera los $2 trillones. Dos días después, otros dos actores casi desconocidos hace apenas dos años, CoreWeave y Nebius, reportaron resultados tan buenos que sus acciones subieron 19% y 34% en un solo día. Si alguna vez dudaste si la demanda de cómputo para IA era real, agosto fue la respuesta.
El dato incómodo: SpaceX perdió dinero en su primer reporte como empresa pública. Después de ejecutar el IPO más grande de la historia en junio, la compañía de Elon Musk reportó ingresos de $7,800 millones (¡+92% en un año!) pero también una pérdida de $541 millones — y la acción cayó 8% porque el gasto en infraestructura de IA sigue disparado. La misma tensión que viven Nvidia, Alibaba y prácticamente todas las empresas apostándole fuerte a la IA: crecer cuesta, y cuesta caro.
La tensión que no se resolvió
Aquí está lo más interesante del mes: dos fuerzas que deberían apuntar en la misma dirección, apuntaron en direcciones opuestas.
Por un lado, el empleo en Estados Unidos se debilitó — las nóminas de julio cayeron por primera vez en este ciclo económico, lo que normalmente le daría a la Reserva Federal una razón para bajar las tasas de interés y darle aire a la economía.
Por el otro lado, el nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, usó su discurso más esperado del año para decir que la inflación seguía siendo "preocupante" — abriendo la puerta a subir las tasas, justo lo contrario.
¿Por qué el mercado no confía del todo en lo que dice Warsh? Ahí hay otra historia: desde que fue confirmado, la mitad de los economistas encuestados por CNBC duda de que vaya a actuar con independencia del gobierno que lo nominó. Y a finales de julio, cuando rompió con dos décadas de tradición de la Fed de dar señales claras sobre hacia dónde van las tasas, el mercado reaccionó con el peor día del Dow Jones en 15 meses.
Deuda récord. Un banco central bajo sospecha. Una guerra en Medio Oriente que se reactivó justo al cierre del mes. Y, al mismo tiempo, empresas de inteligencia artificial rompiendo récords trimestre tras trimestre.
¿Qué pesa más — el riesgo o la oportunidad? Esa es exactamente la pregunta que vamos a poner sobre la mesa en el webinar de esta semana.
Te esperamos en "¿Invertir o No Invertir? — Decídelo con Insights", donde vamos a desglosar mes a mes qué está pasando de verdad en los mercados — con datos, sin ruido, y sin querer venderte nada más que criterio propio para decidir.
Martes 8 de septiembre · En vivo 6.30pm Colombia / 5.30pm Ciudad de Mexico