De Denny's a $96,000 millones en un trimestre: la historia de Nvidia
Aug 28, 2026
Corría 1993. Jensen Huang tenía 30 años, trabajaba en LSI Logic y vivía cerca de un Denny's en East San Jose, California — uno de esos diners de carretera abiertos 24 horas, con café ilimitado y nadie que te corriera de la mesa. Ahí se sentó con dos ingenieros, Chris Malachowsky y Curtis Priem, a discutir una idea: construir un chip que hiciera gráficos 3D realistas en una computadora personal, algo que en ese momento sonaba casi a ciencia ficción. Ese Denny's —en la calle Berryessa Road— hoy tiene una placa que dice que ahí nació "una empresa de un billón de dólares" (un trillion, en inglés). Pero la historia real es mucho menos limpia que esa placa.
El nombre de la empresa, Nvidia, ni siquiera nació de un plan de marca cuidado: viene de "invidia", la palabra en latín para envidia, después de que los fundadores descartaran combinaciones bastante más torpes de sus propios apellidos. Y el primer producto de la compañía, el NV1, fue casi un funeral: Microsoft eligió un estándar gráfico distinto (triángulos, no los cuadriláteros que usaba el chip de Nvidia) para su naciente DirectX, y de la noche a la mañana el producto insignia de la empresa quedó obsoleto. Jensen Huang tuvo que ir a tocarle la puerta a Sega, que estaba por lanzar su consola Saturn, para pedirle dinero. Sega invirtió 5 millones de dólares aun sabiendo que probablemente no usaría el chip de Nvidia en su consola — el propio Huang lo describió después como que le dieron "seis meses de vida" a la empresa.
Para cuando lanzaron el siguiente chip, el RIVA 128, en agosto de 1997, la compañía tenía en el banco lo justo para pagar una sola nómina más. De ahí salió el lema no oficial que circulaba internamente en esos años: "estamos a treinta días de quebrar". Nvidia salió a bolsa en enero de 1999 —con Sega vendiendo después su participación por 15 millones de dólares, una ganancia sana pero minúscula comparada con lo que vendría.
Cómo gana dinero Nvidia hoy
Lo que hace Nvidia, en el fondo, sigue siendo lo mismo que en 1993: diseña chips especializados en procesar muchas operaciones matemáticas en paralelo (las famosas GPU, o unidades de procesamiento gráfico). La diferencia es que ese tipo de cómputo, que hace 20 años solo servía para que un videojuego se viera bien, resultó ser exactamente lo que necesita un modelo de inteligencia artificial para entrenarse y responder. Hoy la mayoría de los ingresos de Nvidia —más del 90%— ya no vienen de gaming, sino de su negocio de "Data Center": los chips que compran Microsoft, Amazon, Google, Meta y compañía para construir la infraestructura de la IA generativa.
La otra pieza clave del negocio, menos visible pero igual de importante, es CUDA: la plataforma de software que Nvidia empezó a construir a mediados de los 2000, con una apuesta de alrededor de 1,000 millones de dólares en un momento en que nadie entendía bien para qué serviría. CUDA es lo que le permite a un desarrollador programar directamente sobre las GPU de Nvidia, y dos décadas después es una de las razones por las que Nvidia controla más del 80% del mercado de chips para entrenamiento de IA: no es solo que su hardware sea bueno, es que cambiarse a otro proveedor significa reescribir años de software. Ese es el foso (moat, para usar la palabra en inglés) que sostiene todo lo demás.
En 2023 Nvidia se convirtió en la séptima empresa estadounidense en llegar a un valor de mercado de un billón de dólares. En 2025 fue la primera en tocar los 4 billones, y después la primera en tocar los 5 billones. La misma empresa que veinte años atrás contaba los días de nómina que le quedaban.
Lo que pasó esta semana
El miércoles 26 de agosto, Nvidia reportó su segundo trimestre del año fiscal 2027 (el trimestre que cerró a finales de julio), y los números —verificados directamente en el comunicado que la empresa presentó ante la SEC— fueron contundentes: ingresos de $96,200 millones de dólares, un 106% más que hace un año y 18% más que el trimestre anterior. El segmento de Data Center, el corazón del negocio, facturó $89,000 millones, 117% más que el año pasado. El margen bruto se mantuvo en 75%, una cifra alta para cualquier fabricante de hardware. La ganancia neta del trimestre fue de $59,700 millones de dólares — en tres meses.
Para el siguiente trimestre, Nvidia guio a ingresos de $108,000 millones de dólares, muy por encima de lo que esperaba Wall Street, con una advertencia importante: esa cifra asume cero ingresos de cómputo de Data Center provenientes de China, por las restricciones de exportación que siguen vigentes. Es decir, Nvidia está creciendo a este ritmo sin poder venderle libremente a uno de los mercados más grandes del mundo.
El mercado, que en las semanas previas venía nervioso con la narrativa de una posible "burbuja de IA" y del gasto de capital (capex) descontrolado de las grandes tecnológicas, respondió con alivio: la acción subió cerca de 7.6% en el after-hours del miércoles, y al cierre del jueves había avanzado 8.74%, cerrando en $227.98 con un volumen de negociación más del doble de su promedio de tres meses. Nvidia sumó más de $400,000 millones de dólares en valor de mercado en un solo día.
Y no fue solo Nvidia. La misma semana, Salesforce reportó ingresos de $11,300 millones (+11% interanual) y reveló que el ARR (ingreso recurrente anual) combinado de Agentforce y Data 360 —sus productos de agentes de IA— ya suma casi $3,900 millones, creciendo 210% año contra año; Agentforce solo, más de $1,500 millones, +240%. CrowdStrike, por su parte, reportó $1,470 millones en ingresos (+26%) y subió su guía para el año completo citando el aumento de amenazas de ciberseguridad ligadas a IA — su acción tuvo uno de sus mejores días en bolsa desde que cotiza. Tres empresas muy distintas —chips, software empresarial, ciberseguridad— contando esencialmente la misma historia en la misma semana: la demanda de IA sigue ahí, y sigue siendo real en las cifras, no solo en el discurso.
La pregunta que queda abierta —y que no vamos a resolver aquí— es si este ritmo de crecimiento es sostenible, o si estamos viendo el pico de un ciclo de gasto que en algún momento tiene que desacelerar. Nvidia lleva más de treinta años demostrando que sabe reinventarse cuando el terreno se mueve debajo de sus pies. La pregunta para un inversionista hoy no es si Nvidia es una buena empresa —eso ya casi nadie lo discute—, sino si a estos precios y con esta velocidad de crecimiento, sigue siendo una buena inversión.
De eso —de separar la empresa extraordinaria de la decisión de inversión correcta— hablamos en Insights cada semana en ¿Invertir o No Invertir? — Decídelo con Insights. Esta semana el turno es de Nvidia, y el análisis completo —cifras, valoración, riesgos y los dos lados de la mesa— lo hacemos en vivo el lunes 31 de agosto, a las 6:30pm hora Bogotá / 5:30pm hora CDMX.
¿Tú qué crees: Nvidia sigue teniendo espacio para crecer, o el mercado ya le puso precio a la perfección? Te leemos en el webinar.
¿Invertir o No Invertir en NVIDIA? Decídelo con Insights.Domingo 16 de agosto · En vivo 6.30pm Colombia / 5.30pm Ciudad de Mexico
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