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Amazon llegó a $3 billones. Y un día después, ya no estaba ahí.

Aug 06, 2026

En 2001, si tenías acciones de Amazon, probablemente no querías ni mirar tu portafolio. La acción había caído casi 95% desde su máximo — de más de $100 a menos de $6. Jeff Bezos abrió la carta anual a sus accionistas de ese año con una sola palabra: "Ouch." La revista Barron's ya había publicado, dos años antes, una portada memorable titulada "Amazon.bomb", augurando que la compañía quebraría porque no generaba ni un dólar de utilidad. Wall Street estaba, en ese momento, convencido de que Amazon era una apuesta perdida.

Veinticinco años después, el lunes 3 de agosto de 2026, Amazon cerró la jornada bursátil valiendo más de $3 billones de dólares — uniéndose a Apple, Microsoft, NVIDIA y Alphabet en el clubecito más exclusivo del mercado. La acción subió casi 4.6% ese día, su mejor sesión en meses, empujada por un reporte trimestral que superó ampliamente las expectativas de los analistas.

Pero aquí viene la parte que nadie estaba esperando: ese mismo día, en medio de la euforia, Jeff Bezos presentó ante la SEC una solicitud para vender $4,000 millones de dólares en acciones propias. Al día siguiente, la acción cayó y Amazon perdió esa marca histórica de los $3 billones — apenas 24 horas después de haberla alcanzado.

¿Casualidad, cautela, o algo más? Eso es exactamente lo que vamos a destripar este domingo.

De vender libros desde un garaje a mover $3 billones en bolsa

Vale la pena recordar de dónde viene esta historia, porque no siempre fue una máquina imparable de generar dinero.

1. Amazon casi se llamó "Cadabra" — como en "abracadabra". Jeff Bezos fundó la compañía el 5 de julio de 1994 en un garaje rentado en Bellevue, Washington. Cuando llamó a su abogado para registrar el nombre, este entendió "cadáver" en lugar de "Cadabra". Bezos cambió el nombre de inmediato — si su propio abogado no entendía el nombre por teléfono, ¿qué esperanza tenían los clientes? Eligió "Amazon" por dos razones: empezaba con "A" (ventaja alfabética en cualquier directorio) y evocaba el río más caudaloso del mundo — la ambición desde el día uno era ser "la tienda más grande del planeta".

2. El primer producto que vendió fue un libro de teoría cognitiva"Fluid Concepts and Creative Analogies" de Douglas Hofstadter, en julio de 1995. Los libros eran el producto ideal para arrancar: eran universales, livianos, fáciles de enviar y no caducaban. En menos de un mes, Amazon ya había vendido libros en los 50 estados de EE.UU. y en 45 países.

3. Para cumplir con los pedidos mínimos de los distribuidores de libros sin quedarse con exceso de inventario, Amazon usaba un truco curioso: pedía el libro que realmente necesitaba junto con nueve copias de un oscuro libro sobre líquenes que estaba permanentemente agotado — así el distribuidor despachaba el pedido completo sin que Amazon tuviera que comprar nueve libros que no quería.

4. La casi-quiebra del año 2000-2001 fue real, no un susto pasajero. La acción cayó un 95% desde su pico, y muchos en Wall Street daban por hecho que Amazon terminaría como Pets.com o Webvan — otras víctimas famosas de la burbuja punto-com. Lo que la salvó, según el propio Bezos años después, fue que mientras el precio de la acción se desplomaba, cada métrica interna del negocio (clientes, utilidad por unidad, defectos) mejoraba mes a mes. Wall Street estaba mirando el precio; Bezos estaba mirando el negocio.

5. El negocio que hoy sostiene buena parte de la utilidad de Amazon — AWS (Amazon Web Services) — nació en 2006 casi como un efecto secundario. Amazon había construido tanta infraestructura de cómputo para manejar los picos de tráfico de su propia tienda (piensa en el Black Friday) que decidió alquilar esa capacidad sobrante a otras empresas. Ese "sobrante" es hoy uno de los negocios de mayor margen del mundo, y compite cabeza a cabeza con Microsoft Azure y Google Cloud.

¿Cómo gana dinero Amazon hoy?

Ya no es "la tienda de libros". Amazon hoy es, en esencia, cuatro negocios distintos operando bajo un mismo techo: el marketplace de comercio electrónico (donde gana relativamente poco por unidad vendida, pero a escala gigantesca), la publicidad digital (uno de los negocios de más rápido crecimiento y mayor margen), las suscripciones de Prime, y AWS — la nube, que genera una porción desproporcionadamente grande de la utilidad operativa total del grupo pese a representar una fracción menor de los ingresos.

La tensión de esta semana: ¿el récord es real, o es un espejismo contable?

Aquí es donde se pone interesante para quien quiere aprender a leer más allá del titular.

Amazon reportó ingresos de $200,600 millones para el trimestre (+20% interanual) y una utilidad neta que hizo saltar todas las alarmas de los analistas. AWS creció con fuerza, y la compañía reveló un backlog — pedidos ya contratados pero aún no facturados — de $496,000 millones solo en la nube, evidencia de que la demanda de infraestructura para inteligencia artificial sigue disparada. Tan disparada que Amazon subió su presupuesto de inversión (capex) para 2026 a unos $220,000 millones, desde los $200,000 millones que había proyectado antes.

Pero una parte importante de esa utilidad "récord" no vino de vender más paquetes ni de rentar más servidores: vino de una ganancia contable — no en efectivo — por la revalorización de la participación que Amazon tiene en Anthropic (la compañía de inteligencia artificial). Es una ganancia real en el papel, pero no es lo mismo que vender más y ganar más en la operación del día a día.

Y justo cuando el mercado estaba digiriendo todo esto, llegó la noticia de la venta de acciones de Bezos por $4,000 millones — bajo un plan de venta programado con meses de anticipación, según la documentación de la SEC. Técnicamente no tiene relación con el momento del reporte. Pero la coincidencia de calendario fue suficiente para que la acción perdiera, en cuestión de horas, la marca histórica que acababa de alcanzar.

¿Amazon está genuinamente en su mejor momento como negocio, o el mercado está sobre-reaccionando a un número que no refleja del todo la operación real? ¿Y qué nos dice la venta de Bezos — nada, o algo que vale la pena vigilar?

Eso es exactamente lo que vamos a resolver el lunes

Este lunes 10 de agosto abrimos el reporte 8-K de Amazon línea por línea: separamos lo que fue crecimiento operativo real de lo que fue efecto contable, revisamos qué tan sostenible es el ritmo de inversión en AWS, y ponemos en contexto la venta de Bezos frente a sus ventas anteriores bajo el mismo tipo de plan.

¿Amazon a $3 billones es apenas el principio, o el mercado ya se adelantó demasiado? Te esperamos el lunes en el webinar de ¿Invertir o No Invertir? — Decídelo con Insights para decidirlo juntos con los números reales sobre la mesa.

¿Invertir o No Invertir en Amazon? Decídelo con Insights.Lunes 10 de agosto · En vivo 6.30pm Colombia / 5.30pm Ciudad de Mexico

👉 Regístrate aquí para el webinar



El contenido de este blog es educativo y no constituye asesoría de inversión. Invertir en acciones implica riesgos, incluyendo la posible pérdida del capital invertido.